En la visita a la Iglesia, ya se respira un ambiente impresionante... dentro de un rato: a la calle.
Un rato mas tarde en las casas se preparan los Nazarenos de la Hiniesta, en la nuestra este año: ¡seis nazarenos!

Alvaro, como un niño grande, es el primero que se incorpora a la fila. ¡A ver hasta donde llegamos este año!
Otros, como el pequeño Nicolás, prefieren ir pidiendo caramelos, palotes, sugus... y así ir, poquito a poco, aprendiendo lo que significa que la Hiniesta está en la calle.

Algunos, como el pequeño Edu, no pueden aguantar tantas emociones seguidas y acaban soñando con otro Domino de Ramos en San Julian.
F I N
4 comentarios:
me ha encantao esta pequeña historia...y a los protagonistas se los come una!!! ya, despues que ha pasado todo...y todo tan bonito...a esperar un año pa ver a Nicolás en su fila, a Edu con sus caramelos...y a Alvaro...ufff!!!encendiendo su "velita", que es su próxima meta!
Domingo de Ramos espectacular desde por mañana, y es que estos nuevos nazarenos empujan con mucha fuerza. esto ahi que repetirlo besos.Agu y Nico.
La historia ha sido preciosa. Para mi, que se repita pero no del todo, jeje.
Mi Domingo de Ramos se ha convertido en un día de contrastes. Por un lado la ilusión de un nuevo Domingo de Ramos en el que ese pellizco en el estómago es inevitable por las ganas de ver al Cristo en la calle (que me perdonen los palieros, pero el que tira.......tira).
Por otro lado, cada año noto la falta de mis hermanos y mi padre y del ritual que suponía el vestirnos los unos a los otros. Y sé de buena tinta que para ellos es igual de difícil.
Aun así, en la familia no faltan hiniestos que la vistan a una y todos estos años he tenido un huquecito tanto en casa de la Tita Chari como en la del Tito Nico. Gracias
Yo he disfrutado muchísimo este Domingo de Ramos, aunque falta en esas fotos el pequeño Adrián, que según nos contaba el tito Paco, prefería ya llevar el cirio de su padre que su cestita de caramelos(Jose, cuelga una foto).
Lo que quitaría....el sustillo que nos llevamos cuando nos enteramos del mareillo de Amanda, y esos costaleros del Cristo que dieron tanto que hablar.
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